martes, 29 de abril de 2008

EL MAS GRANDE!


LA HISTORIA RIVER PLATENSE

La grandeza colectiva de River Plate se asienta en su poderío como institución, sus logros deportivos y su filosofía de juego. Eso que suele denominarse genericamente el estilo. Una sentencia Historica afirma que "EL ESTILO ES EL HOMBRE". River lo demuestra a través de su trayectoria. sus grandes campañas, aquellas que le permitieron obtener más campeonatos, conseguir más victorias y meter más goles que ningún otro club de la Argentina, fueron obra de de los formidables jugadores que defendieron sus colores los últimos 65 años. Esta evocación dejó de lado el clásico ordén cronológico, para presentar una galería de inolvidables de acuerdo al perfil, la característica y la especialidad con que ingresaron en la gran historia del fútbol Argentino, para siempre.



Al comenzar el siglo XX, La Boca estaba abandonando su condición de pueblo itálico enclavado entre el parque Lezama y la ribera del Riachuelo, para convertirse en un barrio porteño.
Los comienzos de siglo, junto al Riachuelo. En un barrio sereno, pintoresco, pujante, que crece lentamente. Un puerto con escenografía inconfundible: los arcos anclados, el humo de las chimeneas para teñir la atmósfera de negro, la constante llegada y salida de marineros. Y la infaltable banda de chiquilines, deslumbrados justamente por esos marineros de las historias de alta mar, de los pechos tatuados, de las gorras blancas y cautivantes. Del juego de la palabra rara (football), pero de la tracción grande e ineludible: la pelota. Los pibes los miraban jugar asombrados sobre el empedrado desparejo y las ganas de imitarlos les bailoteaban bien adentro. Hasta que uno se animó, enfrentó a un grupo de marineros y largó la frase, empujado por todos sus compinches: "Por qué no nos enseñan a patear".
Así, casi sin términos medios, de simples espectadores pasaron a ser activos protagonistas. Todo el mundo detrás de la pelota indomable en loas carboneras de Wilson, un marcado punto de referencia en la Dársena Sur. Sin reglas, sin orden, sin ideas colectivas, pero con un ímpetu incontenible que los hacía trajinar hasta el agotamiento en esos potreros darseneros, desparejos con mucha tierra y nada de pasto, con piedritas que complicaban cada pique y con montoncitos de ropa a modo de pretensioso arcos. La incipiente pasión solo se detenía con el anochecer. Y después, antes de la cena, los sueños adolescentes seguían en los obligados encuentros en la avenida Almirante Brown. El football se iba incorporando pacientemente a las costumbres argentinas.
Por ese entonces, dos cuadros discutían supremacías futboleras en la zona : La Rosales y Santa Rosa.

Los adversarios cada vez eran más duros para Lar Rosales y Santa Rosa. Llegaban al barrio desde distintos puntos de la ciudad y se entreveraban en partidos intensos y de complicada resolución. Los dos conjuntos del riachuelo, con fama de imbatibles, debían luchar más y más para mantener el liderazgo. "¿ Y si nos fusionamos ?", dijo una tarde Isidoro Kitzler, a quien la historia finamente registraría como uno de las piezas clave del club que estaba a punto de formarse.
La intención comenzó a analizarse seriamente y el acuerdo llegó rápido. Empezaron a barajarse nombres para la nueva entidad. Livio Ratto propuso el de Forward. Bernando Messina, el de Juventud boquense. Carlos Antelo, el de la Rosales. Pedro Martínez, el de River Plate. ¿ Por qué River Plate ? Mineras se construía el dique 3, Martínez había visto a unos marineros dejar de lado unos gigantescos cajones -lo que llevaba adentro era un misterio para todos- y ponerse a jugar a la pelota en un momento libre. A Martínez le llamó la atención la inscripción que figuraba en esos cajones : "The River Plate". Y de ahí tomó la idea del nombre.
Ante la cantidad de propuestas, se optó por un votación. Y triunfo River Plate. Pero el asunto no concluyó ahí : los perdedores no se dieron por vencidos y decidieron dirimir el pleito con un partido . El ganador obtenía el derecho a elegir entre River Plate y Forward, los dos nombre que habían quedado en juego. La victoria le correspondió a los defensores de Forward. De todos modos los razonamientos de Bard y de Martínez pudieron más. "¡Suena mucho mejor River Plate!", insistieron. Y coparon la parada.
El 25 de mayo de 1901, frente a la vidriera de la imprenta que Francisco Gentile tenía en Almirante Brown al 900, se realizó la fusión, se firmó el acta de fundación y quedó constituida la primera Comisión Directiva. Había nacido River Plate.

Leopoldo Bard fue su primer presidente. La incipiente agrupación futbolera fue creciendo trabajosamente.

El origen de los colores de la camiseta pertenece nada menos que a una comparsa de carnaval llamada "Los Habitantes del Infierno", la cual era integrada por la mayoría de los integrantes riverplatenses. De los trozos de género rojo que habían quedado de la fiesta, recortaron unas bandas, que, colocadas en diagonal y abrochadas con alfileres de gancho sobre las camisetas de uso diario, dieron nacimiento a una camiseta histórica en el fútbol mundial.

Sin arcos ni alambrado, casi pelada, con medio absolutamente precarios la primera canchita se levantó del lado este de la Dársena Sud. Allí comenzó a jugar el primer equipo del club. Pero la modesta canchita fue incorporando elementos de a poco. A instancias de uno de los gerentes de la Casa Wilson, se consiguieron unos postes para reemplazar a las dos piedras o a los montículos de ropa que formaban primitivamente los arcos.
Luego, el padre de Alberto Flores -integrante del equipo- donó los nuevos arcos. Esos arcos, justamente, se transformaron imprevistamente en una especie de amuleto : los rivales no le podían marcar goles. La racha fue vencida por el propio Flores, con un tanto en contra.
Bard y Ratto, a su vez, llevaron una casilla y un letrero ya pintado -con el nombre y con la bandera- que anunciaba el flamante club. Salvarezza les ofreció el alambrado y así fue tomando forma el primer campo de deportes.

En 1905 se afilia a Footbal Association. En ese mismo año hace su primera participación futbolística. Comienza participando en tercera división, y en el primer partido oficial, jugado el 30/4/1905 pierde 3-2 frente a Facultad de Medicina. Posteriormente llegaría la primera victoria en la historia: el 7 de mayo del mismo año en su primer estadio en la Dársena Sur, River venció a Gral. Belgrano 'A' por 4 a 3.

El 13 de diciembre de 1908, River disputó el ascenso a primera con el Racing Club y se impuso por 2-1. Pero el Racing Club impugnó el cotejo y la asociación ordenó la repetición del mismo. Entonces River empezó a tenerlo de hijo : le ganó 7-1 (con cinco de Silvio Politano) y accedió a la máxima categoría, la que en 90 años jamás abandonó. Su primer año en primera fue brillante. Terminó subcampeón (tras el legendario Alumni) a ocho puntos de distancia.

En 1909 se trasladan a Sarandí. El día 2/5, River cumple su primera participación en el Círculo Superior, con una goleada a Argentino de Quilmes por 5 a 0. En 1912 retornan a la Dársena Sur.

En 1913, el jefe del Movimiento del Puerto impartió la orden de desalojo para River, que se quedó sin cancha, debiendo alquilar por una temporada completa la de Ferro Carril Oeste, ubicada en el mismo lugar que en la actualidad. Fue apenas por dos años.

En 1915 se arrendó un terreno en La Boca, junto al Riachuelo, en la intersección de Gaboto y Pinzón, donde se edificó una tribuna techada y una extensa gradería, constituyéndose en uno de los más importantes estadios porteños del momento y el regreso al barrio del humilde origen. En el primer partido golea 5-0 a San Isidro. Un mes después, más exactamente el 16/5, se inaugura oficialmente ese estadio y River vuelve a golear por 5 a 0 esta vez a G.E.B.A.